HISTORIA. Pasado y presente
El terror llegaba a su fin… y un grupo de militantes de la juventud peronista llegaba al Bajo Flores. La dictadura militar había matado, torturado y demolido todas las casas del barrio. La comunidad había sido marginada y arrasada. Con los pocos que habían quedado luego de la resistencia a la topadora de Cacciatore, hubo que empezar una vez más.
…pero el hambre y la lucha nunca se fueron. A pesar de la democracia, el modelo de exclusión siguió adel
ante. En 1989, en plena época hiperinflacionaria del gobierno de Raúl Alfonsín, se crearon ollas populares en los lugares más pobres. Ante el hambre del barrio, el grupo de la Juventud Peronista que se había separado del Justicialismo en los principios del gobierno menemista fundó junto a un grupo de vecinos el Comedor Infantil Monseñor E. Angelelli.
Y por la necesidad de comunicar… El comedor se fue llenando de diferentes actores. En esta nueva realidad de resistencia, nuevas experiencias nacían en el Bajo Flores. En medio de este contexto, el grupo pensó en unirse con otros comedores e instituciones a través de una práctica comunicacional. Así, en el techo del comedor, se instaló una propaladora. Este gran parlante informaba a los vecinos durante la tarde y los fines de semana, además de pasar la música que se escuchaba en el barrio.
Así nació la radio En el año 1996, el grupo recibe como donación un pequeño transmisor con su respectiva antena. FM Bajo Flores comienza a transmitir en la cocina del comedor infantil Monseñor Enrique Angelelli.
Con el trabajo de todos… Argentinos, bolivianos y otros inmigrantes construyeron el estudio que tenía cajas de huevos para lograr buena acústica. De todas maneras, la cadena del baño se escuchaba en todos los programas.
…nada ni nadie nos pudo parar
A fines de 1998, el equipo de transmisión sufre un desperfecto técnico y queda en desuso.
La falta de dinero hizo que la radio dejase de transmitir. Luego de realizar un festival, se compró un nuevo equipo de transmisión (40 vatios). No sólo fue un equipo. La experiencia hizo que, junto con la incorporación a FARCO (Foro Argentino de Radios Comunitarias), naciera una nueva FM Bajo Flores.
De cara al barrio. Construimos una nueva sede y el medio comenzó una nueva et
apa. Así, amas de casa, cartoneros, desocupados, estudiantes, obreros, adolescentes de la villa, instituciones y agrupaciones del barrio empezaron a hacer sus propios programas. El perfil de la radio se fue definiendo hasta lo que es hoy: un espacio abierto a todos los actores sociales del sur de la Ciudad. Acá, convergen bolivianos, paraguayos, peruanos, uruguayos y argentinos de todas las edades. La gente ya no sólo escucha. Ahora habla, dice lo que piensa y siente, y la radio es para todos.
Nuevos problemas, nuevos desafíos En el 2003, el transmisor, que tantas alegrías nos había dado, dijo basta. Como siempre, los problemas de recursos y la bronca de sufrir una vez más la salida del aire nos pusieron a prueba. Pusimos todo para volver al aire, pero siempre pensando en que podíamos hacer más que eso. El tiempo que estuvimos fuera del aire fue el tiempo de fortalecimiento interno, de hacer radios abiertas adentro y afuera del barrio, de consolidar lo construido en siete años.
El gran salto De nuevo trabajando para volver con todo. Hicimos un estudio con sala de operación técnica, buscamos crecer en la potencia de transmisión, capacitamos a los nuevos y nos capacitamos. Y los jóvenes fueron el motor principal de la nueva lucha. ![]()
La radio construyó una sala de operadores, un estudio de transmisión acustizado con placas aislantes y alfombrado, una torre de más de 30 metros y un transmisor de 500 vatios.
Una década de vida, sólo el comienzo. El año 2006 nos encontró unidos para demostrar hasta donde podíamos llegar. Rompimos las fronteras del barrio consolidando nuestra llegada a lugares como Soldati, Pompeya, Ramón Carrillo, Cildañez y otros barrios que ya son parte del aire de la 88.1. Los festejos de los diez años tuvieron 24 horas ininterrumpidas de micrófonos abiertos, pintamos un nuevo mural para los desaparecidos del barrio, estuvimos con Evo Morales en Hurlingham, viajamos todos a Córdoba a ver a Fidel y a Chávez y estuvimos junto a Hebe de Bonafini en la Plaza de Mayo, no sólo el 24 de marzo, sino cada vez que fue necesario.
Atravesando todo límite. Así llegamos a este presente de lucha en el que la Unidad Latinoamericana es uno de nuestros principales pilares de trabajo. Más allá del contacto permanente con otros medios de Venezuela y América Latina que se suman a nuestra participación en la Asociación Latinoamericana de Educación Radiofónica (ALER). El sueño de la Patria Grande debe ser “nuestra” agenda para los tiempos venideros en los que el pueblo produzca y difunda las noticias desde sus propias entrañas.








